No me gusta el baloncesto previsible y aburrido

Crónica Jornada 11

Nuestro primer partido fuerte de la segunda vuelta merecía una reflexión mayor que la de los precedentes, sobre todo, además, por haber perdido, porque de las victorias no suele sacarse mucho aprendizaje ya que generalmente tapan carencias o por lo menos las suavizan hasta que llegan las derrotas y te tienes que replantear los conceptos.

 

Esta derrota es un toque de atención muy serio para todos nosotros, puesto que esta temporada nos planteamos hacer algo más de lo que se solía hacer. El problema principal de este grupo es que nunca ha tenido la necesidad de estar concentrado un partido entero y mucho menos una liga entera. Antes de empezar la liga yo daba por buena una primera vuelta en la que hubiéramos perdido con San José, que hubiéramos ganado uno de los partidos con los favoritos ( La Unión y San Pedro), y que hubiéramos cedido uno con el resto. Como bien sabéis sólo cedimos 2, lo que quizá ha hecho que nos hayamos relajado demasiado. Nuestro problema en el partido en ningún momento fue por la falta de no saber a qué jugamos, sino porque nos faltó la concentración y el deseo que sí mostró San Pedro.

 

En el libro “EL ARTE DE LA GUERRA”, su autor, Sun Tzu, explica en clave militar las situaciones conflictivas. En una de ellas, abreviándola mucho, viene a decir que si quieres que tus tropas den lo máximo debes ponerlas en un terreno en el que no tengan escapatoria, de tal manera que la única salida sea ganar o morir. En esa situación se había puesto Duna, puesto que si perdía con nosotros se iba a 3 victorias (2 más basketaverage), algo que era demasiado si querían seguir optando a posiciones más favorables en el play-off. Y con esta sencilla cita del libro bien os podía resumir la crónica: en ningún momento, repito, ningún momento tuvimos la más mínima opción de ganar el partido, ni siquiera en el calentamiento. Hablamos el día anterior para estar todos los jugadores a la vez una hora antes del inicio del partido y como podéis imaginar una hora y cuarto antes del partido sólo había un equipo calentando, DUNA. Ahí empezaron a ganar el partido. Por otro lado, quizá a DUNA también le ha ayudado el hecho de que la jornada anterior ya tuvieron un partido de máxima exigencia. Nosotros, en cambio, veníamos de ganar demasiado cómodos (los entrenadores nunca estamos contentos qué se va a hacer…) y nos hemos topado de frente, o mejor dicho, nos ha pasado por encima un equipo.

 

Nuestra tumba la empezamos a cavar con la falta total y absoluta de balance defensivo; os aseguro que en este partido hemos permitido más puntos por falta de balance que en toda la primera vuelta junta. Y no es cuestión de si sabemos hacerlo o no (por supuesto que sabemos), sino de estar concentrados. Lo cierto es que las últimas jornadas nos hemos acostumbrados a salir un poco despistados para después arreglarlo con un par de triples. De hecho, lo más gracioso es que estuvimos a punto de arreglar un primer cuarto patético con un par de triples, pero la sangría defensiva era demasiado grande. Este equipo es veterano, que es muy distinto a ser viejo, aunque a veces se confunda, por ejemplo en este partido. Un jugador viejo es aquel que ya esta de vuelta de todo y sólo quiere entretenerse, y le da lo mismo todo, si gana, si pierde, si juega bien o no, etc. Ése no es el caso de mi equipo, aunque pareció otra cosa en el partido. Mi equipo quiere aprender y jugar mejor y estos obstáculos nos deben servir parar seguir mejorando. Estoy convencido de que cuando empecemos a jugar como veteranos, y no como viejos, seremos muchísimo más competitivos en cualquier situación. Y creo que no exagero nada, muchísimo más en cualquier situación. Un equipo veterano hubiera sabido parar los contraataques de Duna, con defensa o con faltas; y digo con faltas porque acabamos en el descanso sin hacer 8 faltas, es más, no les dimos bonus en ningún cuarto. Eso, en cualquier caso, no es lo más grave, lo más grave fue que no cortamos esos contraataques y que las pocas faltas que hicimos fueron en tiros, con lo cual concedimos tiros libres. Estoy convencido de que sólo con el control del balance hubiéramos conseguido llegar por delante al descanso, pero bueno, eso nunca lo sabremos. En esta primera parte, hicimos todo lo posible en ataque para jugar mal, lo que en nuestro ataque significa solamente tirar de 3. Después de todo este escenario catastrofista acabamos a 5 puntos, así que nos salió muy barata la fiesta para el desastre que hicimos. La segunda parte fue un calco de la primera; volvieron a salir en tromba y no supimos controlar el balance. En el rebote fueron un poco superiores, pero está claro que contra equipos como Duna nosotros tendremos problemas en este apartado. No somos un equipo alto y DUNA lo es, y bastante. Con eso hay que contar y, por tanto, hay que saber que tenemos que compensarlo con otras facetas. Nuestra falta total y absoluta de concentración se notó en todos los aspectos del juego, incluso en bandejas y tiros fáciles. Sólo conseguimos recortar el marcador cuando estuvieron en pista los jugadores de más corte defensivo, pero con eso solo no fue suficiente. Al final del partido, para ponerle una guinda al desquicie que llevábamos, nuestro jugador más viejo (espero que veterano, a partir de ahora) regaló 4 tiros libres y un saque de banda a falta de 4 minutos y pocos puntos abajo. Creo que esta última acción es una muestra muy significativa del desastroso partido que hicimos.

 

No obstante y a pesar de todo lo que acabo de señalar, también podemos extraer conclusiones positivas del partido, algo que siempre hay que intentar hacer. Así, si después de dar tantas facilidades en el balance defensivo, de jugar tan aislados nuestros pivots, de no saber utilizar las faltas, de no estar debidamente mentalizados para el partido y de lesionarse el jugador que contagia la necesaria actitud defensiva, si, insisto, después de todo esto o a pesar de todo ello, lo cierto es que estuvimos en el partido hasta que se puso la guinda, me parece que al final hasta podemos no estar del todo descontentos.

 

En todo caso, DUNA demostró una mayor concentración que nosotros desde el calentamiento, y por ello son más que justos vencedores del partido. Sin objeciones y sin peros.

 

Y de paso nos mostró el camino que debemos seguir si queremos dar más guerra a los jóvenes. Con esta derrota, además, acabamos de ponernos casi en la situación que estaba DUNA. O ganamos a Salesianos o vamos a pasarlo muy mal en esta segunda vuelta.

Pedro J Jordán

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