No me gusta el baloncesto previsible y aburrido

Crónica San José – La Ermita

Crónica

    SAN JOSÉ – LA ERMITA

No sé ni por donde empezar, pero intentaré ir dándole forma. Las cosas no suelen ocurrir porque sí, casi siempre hay un motivo, y si reflexionas lo suficiente (con ayuda de anotaciones y vídeo, mucho mejor)  🙂   , se suelen sacar buenas conclusiones.

Uno de los motivos que me llevó a aceptar este año la oferta de La Ermita fue el buen grupo que forman como equipo y, sobre todo, la fiabilidad a la hora de entrenar. Como ya dije en un anterior post, prefiero compromiso a veteranía/juventud y en líneas generales se puede decir que el grupo está muy comprometido, pero ya sea por casualidades o por otras circunstancias lo cierto es que no termina de ir lo bien que podría ir. A principio de temporada todos tenían claro que había que venir a entrenar y eso, más o menos, lo cumplen bien. Pero todo empieza con los detalles; este grupo no es uno de niños, son hombres con responsabilidades y una vida detrás de cada entrenamiento. Se intentó a principio de temporada que todos entendieran la oportunidad que teníamos este año. Todo empezó bien y además nos acompañaron los resultados, miel sobre hojuelas. Teníamos un grupo de 11 jugadores y todos sabían las exigencias para estar en La Ermita este año. La única flexibilidad en este sentido la tiene un jugador que hace 100km cada vez que viene a entrenar y que, además, ya sabíamos que para estas fechas su mujer iba a tener un niño y que luego no se sabría hasta qué punto iba a poder seguir como hasta entonces (más que lógico y comprensible). A falta de un par de semanas para empezar, como ya dije en su momento, un jugador que estaba llamado a ser importante dentro de nuestro esquema y con tan solo 18 años nos dice: “me dejo el baloncesto este año para estudiar”, así que cuando empiece a asomar otra vez la cabeza en la postemporada para las pachangas nos enteraremos de cómo ha llevado sus estudios.

Mala suerte, nos quedamos con 10, aunque enseguida se solucionó con Guillermo (invitado que siempre está a un buen nivel y nos ayuda muchísimo en los entrenamientos), y poco después hacemos otra ficha para completar la plantilla. Es muy importante para mí tener una plantilla de 12 jugadores en esta categoría si no tienes juniors que te puedan completar los entrenamientos. Las matemáticas son fáciles, 7 exteriores y 5 interiores, y si uno de ellos tiene capacidad para jugar en las dos posiciones muchísimo mejor. Estos números no son un capricho, si te falta un exterior o un interior en un entrenamiento puedes seguir haciendo 5c5.

Empezamos muy bien la temporada a nivel de compromiso, si a alguien se le hacía tarde eran sólo un par de minutos. Ahora, jugadores que en mis otros años llegaban mucho antes para empezar a tirar en solitario, llegan tarde, y jugadores que antes llegaban un par de minutos tarde, ahora llegan al pabellón 7-8 minutos tarde y SIN CAMBIARSE. Con lo que sumad vosotros para ver cuándo entran al entreno. Por no decir nada de los que faltan sin avisar, y alguna perla más. Así que para empezar a entrenar pasan más de 15-20 minutos con jugadores con distinto nivel de concentración y calentamiento, y si, para rematar, apenas somos 7 para entrenar….. pues tenemos la “mierda” de entrenamientos que nos están saliendo. Hay que trabajar muchos detalles defensivos, pero como estamos en un 3c3 ó 4c4 como mucho ¿para qué hacerlo bien?

El más sorprendido de todo el equipo del partido que hicimos en La Unión, sin lugar a dudas, fui yo, porque en la vida esperaba que pudiéramos llegar a jugar así de concentrados sin casi haber entrenado un 4c4 en las dos semanas anteriores (Duna y Salesianos, qué casualidad). Pareció después que se recobraban sensaciones por ganar a un equipo que vino rendido como fue Mazarrón y pensé que quizá se volvía a generar ilusión para seguir trabajando. Craso error, la semana de San José tuve que llevarme la bolsa por si hacia falta ponerme de corto para entrenar un 4c4, aunque, de nuevo, gracias a Guillermo no hizo falta ponerme en evidencia antes mis jugadores 🙂

El único día (viernes) que tenemos para jugar un 5c5, no podemos utilizar la pista por un campeonato de “nosequé” que había el sábado. En fin, no pasa nada, son cosas inevitables… pongo en marcha los planes B, emails, sms y llamadas a unos amigos, y al final no hizo falta mucha obra de ingeniería para cerrar un entrenamiento de 5c5 con el nacional de Torre-Pacheco. Sinceramente creo que un 11 de una hora les habría valido más que lo que hicimos contra ellos.

Llegamos al partido y veo al equipo con muy buenas sensaciones, concentrados y muy metidos, sobre todo José Antonio. Tenía pensado hablar con ellos de lo del día anterior, pero al verlos así me alegré y opté por no decir nada.

El partido empezó con algún despiste defensivo, pero con José Antonio ejerciendo de salvavidas (2 triples seguidos), pero evidentemente no puedes mantener ese nivel todo el partido. El nivel que sí mantuvimos fue el defensivo, y el de concentración no lo bajamos ni un ápice y no por estar muy bien, sino porque era literalmente IMPOSIBLE hacerlo peor.

• El balance patético o inexistente, no sé con qué adjetivo quedarme. Además de adornarlo alguna vez con protestas a los árbitros, por si le hacía falta un poco más de ayuda al rival para cogernos en superioridad numérica.

• Cuando llegamos al balance en igualdad (2c2, pero pocas veces) lo que hemos trabajado todo el año es simple: cierro su mano fuerte y que finalice con la mano menos hábil. Pues si querías caldo, toma dos tazas… no acabaron ni un solo contraataque, de todo el repertorio que nos hicieron, con la mano izquierda.

• En el 1c1 estuvimos discretitos, si acaso un poco voluntariosos pero faltos de concentración, sobre todo la primera ayuda. Daba igual quien fuera, seguían penetrando hasta la cocina y por supuesto con la mano derecha; vamos, no queríamos que fallaran ni una sola entrada a canasta. Sólo recuerdo una jugada, ya en la segunda parte, en la que le cerramos la mano derecha y le obligamos a entrar en un 5c5 con la izquierda (desde la diagonal derecha); el resultado fue que la ayuda no estaba donde tenía que estar, pero por lo menos conseguimos que se escorara demasiado del centro de la zona y cuando iba a tirar una mandarina con la derecha, casi de espaldas al aro y a 2-3m, le dimos un hachazo bien fuerte para que tirara tiros libres y, además, al mejor tirador de libres del equipo. Con este ejemplo creo que se puede hacer uno una idea de lo que fue nuestra defensa.

• Y por último llegamos al p&r. Para hacerlo de la manera que entrenamos se parte de una premisa básica: defensa fuerte de hombre balón para sacarlo por lo menos 7m. Como no lo hacíamos, cuando pasamos por atrás al bloqueador… ZAS, EN TODA LA BOCA. Lanzamiento triple completamente sólo desde la línea, ni un milímetro más atrás. Así es difícil contener a San José.
 

De nuestro ataque sólo podemos sacar conclusiones buenas: nos dedicamos a intentar no jugar y aún así metimos más de 60, efectivamente he dicho más de 60, no he dicho 75, porque los últimos 3 minutos, cuando íbamos perdiendo de 30 y estaban jugando con los juniors, los señores colegiados decidieron entonces pitar absolutamente todos los contactos a nuestro favor, así que nos regalaron 12 ó 14 tiros libres en los últimos minutos de los cuales quizá ni convertimos la mitad, la verdad que no me acuerdo. En fin, nuestros jugadores deseando que terminara el partido y los otros venga a regalarnos tiros libres.

Que no se me olvide, para rematar nuestro ataque no jugamos ni una sola vez, repito, NI UNA SOLA VEZ, para el jugador que más enchufado estuvo. Siempre, a ser posible, por el lado donde no estuviera; no lo miramos ni en las transiciones, ni en estático, ni en nada. Metió 6 triples, de los cuales dos de ellos fueron tras recuperar el balón y subirlo al contraataque y, como estaba prácticamente solo, se tiró los dos triples sin pasarle a nadie.

Si me tuviera que quedar con una imagen que definiera el partido, me quedaría con el jugador nº 9  de San José: empezó aportando lo que podía, rebotes, correr, intensidad y poco más. Después, ante nuestra inoperancia y falta de contundencia defensiva, empezó a atreverse a penetrar y a hacer alguna cosilla más y ya más tarde, directamente, entraba al choque con nuestros jugadores y daba igual si estaban en zona o en individual, entraba a saco y con una magnífica energía. Por supuesto terminó con un par de triples, adueñándose del rebote y, porque el partido no duro más, porque si no se come el solo a todo el equipo.

Si mal no recuerdo este jugador es junior.

Respecto a la polémica que se ha generado en el blog de La Ermita sólo voy a decir que si eso me lo cuenta otro equipo que no es el mío, no me lo hubiera creído en la vida. ¿Un jugador de San José haciendo eso? Me hubiera jugado la mano y la habría perdido. Supongo que Juan no será consciente del comportamiento de dicho jugador, porque él siempre ha sido un ejemplo a la hora de transmitir otros valores, tanto deportivos como extradeportivos.

 Creo igualmente que si ese jugador hizo lo que hizo, con la edad que tiene ya será difícil de corregir, aunque también me parece aún mas extraño que nadie de San José haya “percibido” antes dicho comportamiento, por lo quizá, y sólo quizá, le pilláramos en un día malo de esos que todos tenemos.

En definitiva, más que justa derrota para nosotros, teniendo en cuenta además que el acierto que tuvimos en los triples evitó que la diferencia pasase de ser una paliza, a ser de escándalo.

Pedro J Jordán

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